¿Es en la familia donde se hallan los mejores y los peores sentimientos humanos?
¿Como institución, qué tan acreditada se encuentra en estos días? Con una mirada llena de humor y cinismo, la ilustradora Aleksandra Kopff ha hecho una reflexión sobre este y otros temas en “Family Dog” .
La imagen del perro, que se halla en varios cuadros de esta exposición, es una metáfora del hijo perfecto, adiestrado para gustar y hacer gracia cuando es necesario.
“La tragedia del perro es que no puede evitar querer cumplir su papel , pues fue programado para actuar así, le guste o no. Recuerdo que en casa de mi padre habia siempre perros, perros de raza, adiestrados, y mi padre los quería mucho. A veces más que a sus hijas, al final un perro siempre lo agradece todo, no trae problemas, no se queja”, dice Kopff
“Lo cómico del tema aparece si me pregunto ¿que ven los ojos de este perro? Testigo de todas nuestras costumbres, vicios y rituales absurdos,desde su condición de un simple animal que sigue sólo sus instintos”, agrega.
Aleksandra
Kopff nació en Varsovia. En 2001 llegó a Barcelona para estudiar ilustración. También ha residido en Salamanca donde tuvo su primera exposición individual en enero de este año en la Galería Benito Esteban con el título "Quiero ser la madre de tus hijos". En mayo, junto a Cristófol Pons, realizó la exposición “Home Sweet Home” en la galería Miscelanea en Barcelona.
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